
| |
|
|
 |
 |
Que tenemos vida.
Que sos mi amigo, que más allá de esa tristeza, de aquel
problema, hoy estoy acá. Que soy esto que soy y nada
más. Ni nada menos. Y que así como soy hay muchos que
me quieren. Que siempre existen razones para festejar,
que vale la pena esperar, sufrir, rezar, bancar. Que
tengo ganas. Ganas de pelear por lo que quiero. Y lo
más importante, el hecho más decisivo: que hay un Dios
que me llama, me sostiene, me busca. Un Dios amigo que
no dudó en dar su vida por la mia. Sobran motivos. |
Vos, mi compañero,
mi amigo, mi amiga. Ése con el que a veces me llevo
mal. Pero sobretodo ése con el que cuento, a quien sé
puedo recurrir, ése con el que tengo una historia, ésa
con quien no necesito hablar para entenderme. Todos
ustedes que tanto necesito, sin los que ningún festejo
sería posible. Porque festejar sólo no es festejar.
|
 |
|
 |


|
Porque compartir
la alegría significa encontrarnos, entendernos. Porque
se festeja entre vos y yo y no en mí o en
vos...porque divertirnos como islas no se parece a nada.
Porque me alegro de que te alegres y de que te alegres
de que me alegro. Porque te miro y sé cuándo estás contento.
Porque festejar es dialogar. Y no sólo con palabras. |
Lo que nos anima
a juntarnos. Lo que enciende nuestras ganas. Lo que
nos ayuda a valorar el simple hecho de poder festejar
el encuentro. La posibilidad de un tiempo pleno, de
estar de verdad con otros. |
 |
 |
 |
 |
¿Te acordás? Qué
bueno. Y en tu recuerdo volvés a vivir, a revivir, a
revivirme. Esa fiesta, ese día. Y hoy después de un
tiempo todavía te reís de esa vez. Todavía te acordás
de aquel día, de cada cara, de cada gesto. ¿Te acordás?
Qué bueno.
Porque festejar es traer al presente el pasado, porque
el pasado forma parte de hoy. |
Y es que festejar
es sólo esto: encontrarse, alegrarse de ser, de estar,
de tener la capacidad para todo esto. Cuando nos encontramos
me sobran motivos, me ayudás a estar mejor, a mirar
más allá de mí. Cuando te encuentro entonces ESTOY DE
FIESTA. |
 |
Por Florencia Basaldúa |

|