Nosotros
Los que trabajamos en Fragmentos
somos jóvenes católicos que estamos convencidos de que el
Evangelio es buena noticia para todos y especialmente para
los jóvenes de nuestro tiempo. Sabemos que es necesario
esforzarse para que se manifieste toda su riqueza y novedad,
dado que el testimonio actual e histórico de muchos católicos
ha imposibilitado a algunos a preguntarse por su validez.
La gente del equipo comparte y tiene presente los objetivos
de la revista. Estamos bastante de acuerdo respecto del
estilo de la revista. Aunque cada uno, teniendo en cuenta
su propia historia y la de sus amigos, lo enriquecerá con
sus ideas y opiniones.
Responder
a la realidad
Fragmentos intenta responder
a las necesidades de los jóvenes, profundizándolas y transmitiendo
a los adolescentes una visión basada en la fe de los temas
de su interés. Mostrando los valores cristianos ("fragmentos")
que aparecen en el mundo de los jóvenes ayuda a los adolescentes
a que adhieran a ellos conscientemente y los promuevan.
Fragmentos se propone aportar
herramientas para el discernimiento personal como ejemplos
de vida de personas que han conseguido vivir con felicidad
los valores evangélicos o consejos, tests y herramientas
para el autoconocimiento y el discernimiento de la propia
vocación.
Fragmentos se propone a los
jóvenes como compañera en el afianzamiento de su pertenencia
cordial a la Iglesia. En ese buscarse a sí mismo del joven
es importante la identificación con un grupo. Hay una gran
necesidad de pertenencia, en este caso a la Iglesia. Para
eso, queremos cambiar la imagen que muchos tienen de una
Iglesia avejentada y aburrida, de una fe triste y sin vida.
"Necesitamos saber que tenemos
muchos amigos que piensan como nosotros y nos ayudan a acercarnos
a Dios, dice un lector de la revista, porque el individualismo
reinante abruma". Y agrega
"para saber que todos tiramos para
el mismo lado".
Una característica del trasfondo ético de los jóvenes es
su pragmatismo y el relativismo moral. "Los
límites me los pongo yo. Yo sé que está todo rebien, me
puedo quedar a dormir en donde quiero, llamar a la semana
y decir ‘hola, estoy viva’. A mí lo único que me piden es
que sea feliz, que no me arrepienta de lo que hago y que
me fije cómo hago las cosas".
Nuestra
Misión
Ante este fenómeno importa la sinceridad:
denunciar lo que parece errado y mostrar amor por los que
están errados. Fragmentos intenta
presentar las opiniones y convicciones sin miedos o complejos.
Tal cual lo que son. Opiniones con dudas y certezas. Convicciones
firmes e irrenunciables. Y con el mismo atractivo que tienen
para quienes escriben en esta revista.
Es necesario que toda la realidad de los jóvenes encuentre
eco en nuestra revista. No se habla sólo de lo lindo o lo
bueno. También se habla de lo feo y lo triste. Y para cada
cosa, desde el punto de vista de un cristiano. Que el aporte
sea profundo, pero también lleno de pasión.
Pero una publicación como la nuestra no puede quedarse con
una sola opinión y mirada. El ideal de aceptación, respeto
por el otro y apertura al diálogo nos lleva a buscar el
contacto con los que piensan distinto, sin importar su credo
o ideología, para enriquecerse conociendo otras personas
interesadas en los jóvenes y aprendiendo nuevas verdades.
Otros Fragmentos.
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